El control de temperatura es una ciencia. Para lavado en caliente de PET, el objetivo es maximizar la eficiencia de limpieza sin dañar la integridad del polímero. Entonces, ¿cuál es el “punto óptimo”?

A través de años de pruebas, se ha demostrado que de 85°C a 95°C es el rango óptimo. A esta temperatura, la sosa cáustica y los detergentes en el tanque de lavado en caliente trabajan de manera más efectiva para descomponer los enlaces de pegamento.

¿Por qué no cruzar los 100°C? Muchos principiantes piensan que más caliente es mejor. Sin embargo, el PET es sensible a la humedad a altas temperaturas, un proceso llamado hidrolisis. Si el agua supera los 100°C, puede desencadenar degradación térmica del rPET, causando una caída pronunciada en viscosidad intrínseca (VI). Una escama de bajo VI se vuelve frágil y pierde su valor para aplicaciones de alta resistencia como hilado de fibra o fabricación de nuevas botellas. Nuestros sistemas de línea de reciclaje de PET utilizan sensores de precisión para mantener este delicado equilibrio.